Planeta Gusano Un homenaje a Luis Brito en el Ateneo de Caracas del 7 de junio al 12 de julio

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Luis Brito (el bueno), aproximación al retrato
Faitha Nahmens

El corazón para imantar la vida y un día apartarla, sin titubeos, a las 5 am. El ojo mágico de ceja entrecana para detectar lo asombroso y lo sublime, lo intangible y la desmesura, arcanos y mensajes cifrados en las comisuras tristes o en el fondo de una grieta. Las manos generosas para sostener la cámara, abrazar la infinita cantidad de amores que ahora lo añoran y trocear todos los derivados del puerco. La lengua para decir verdades en son de chanza o para lanzar denuestos desde la bilis más verde, y saborear todo sin melindres, y claro, puerco. Bajo, compacto de cuerpo, otra muy distinta sería su gran dimensión humana. Goloso de vida, ávido fotógrafo, desaprensivo comensal -sinónimos- Luis Brito fue un hombre que adoptó los hijos que ahora son una legión de ojos bien abiertos, que viajó por medio mundo con un pasaporte que selló la tenacidad tejedora de sus ganas, que se casó con la realidad y convivió con ella con dolor y embeleso, y la tradujo en alto contraste, brillantemente, sin grises.

Dueño del cielo y de los mares, del azul que siempre lo tentó y de todas las cosas, más que registrar los susurros de los cementerios, homenajeó lo marchito encuadrando a los ángeles de las criptas en ángulos tales que les arrimó el cielo. Más que las arrugas, capturó los altibajos biográficos de los rostros que retrató. Más que miradas de hombres sin sueño, bocas de carnes confinadas, manos talladas de afán, más que compasión mostró la dignidad desde la dignidad misma. Más que entregarnos pájaros marchitos, flores. Con su mirada curiosa y profunda describió como nadie la textura de los sueños, de los materiales, del yeso y las mariposas. Su cámara sería un bisturí de diamante a veces irritante, siempre conmovedor y maravilloso.

Colector de los poemas que están en la calle”, como desliza desde la sensibilidad su colega Edgar Vergara, el maestro de pupilos y pupilas sería, más aun, “un maestro de lo que es ser humano”, como agrega el escritor Golcar Rojas. Llano y fiel a sí mismo, creó, rió, se repatingó sin pudores ni intermediarios, despotricó, se lamentó, lanzó denuestos, gozó cada minuto como le vino en gana y derrochando gracia, se refociló los encuentros inesperados, pateó todas las calles, vio el mundo y sus detalles, se coló en las entretelas de los ritos y entendió todas las fiestas, comulgó por primera vez cuando decidió creer seis años atrás, nos entregó el amor en su totalidad y por piezas, e imprimió, en el cuarto oscuro, su alma. Siempre joven, aun cuando en el set de las calamidades posó de cascarrabias, y porque además su partida de nacimiento sería una quimera –unos la esconden, él nunca halló la suya-, Luis Brito, conocedor de todos los secretos de la luz y sus sombras, ahora fue captado por ella. Luz él.

Soy un músico y un escritor frustrado, y en mi búsqueda me topé con el cine y mi gran pasión, la fotografía: deambulé entre ambas. Pero un día, al salir de una muestra enorme de fotógrafos en Venecia, miré al piso y vi un pescadito muerto, y lo fotografié, sentí un enorme alivio y me encontré con lo que buscaba: me sentí y siento que soy fotógrafo”, dejaría por escrito en el catálogo del MAMBo. Series como Los desterrados o A ras del suelo confirman lo que diría una vez: “Hay una intención estética y un concepto, que lo tiene el autor, pero en la fotografía está el hombre”.

Europa, becas, El Cairo, Barcelona, Venecia, Miami, exposiciones, La India y medio mundo, viajes. “Mi narrativa fotográfica, en estos tiempos, se divide entre el compromiso que tengo con un pedazo de tierra que me vio nacer, con las generaciones que vendrán y con mis afectos”. En consecuencia, el performance que fue su velatorio; no faltó ningún aprendiz. “La muerte de Luis Brito es un canto a la vida”, brindó, cocuy en mano, Nelson Garrido, el fotógrafo que más le hinca el diente a los prejuicios; “es que siempre él fue él, y lo fue hasta para irse, su muerte fue una instalación, su cuerpo inerme en la calle que amó, ahora con ramos y dedicatorias de tiza de los vecinos que le correspondían; y esta despedida, sin duda, una prolongación de aquello, a sabiendas de que lo que nos espera es un inmenso vacío”, añade el fundador de la ONG.

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En una entrevista que le hace el también fotógrafo y amigo entrañable Antolín Sánchez –repartida en tres videos colgados en youtube- habla del insomnio de sus comienzos en el cuarto de revelado del Inciba, de las peñas con sus pares, de los colores del Orinoco y los atardeceres, y muestra las marchas venezolanas, los disfraces, la superficie de los gestos –“la piel del campesino se parece a la tierra que siembra”-, las procesiones, la famosísima serie que registra la Semana Santa de Sevilla –“Esas fotos no son planeadas, yo no encontré la procesión, en esa Semana Santa me encontré a mí”-, los enfermos y su melancolía –“Río Caribe es locura, muerte y religión, tres temas que me definen”-, el teatro, la danza y la plasticidad de su movimiento, y las muñecas socarronas y lánguidas de Reverón, las que fotografió con tanta eficacia que parece que les hubiera leído la psique. Fotos que, luego que la vaguada se llevó la casa de Armando Reverón, son ahora incunables, como su participación en la pelicula Reverón, sobre el otro mago de la luz. “Ese día amanecieron inquietas las muñecas, no sentían los ojos de aquel incansable que las miraba desde el fondo de su alma”, escribiría Yoyiana Ahumana, cuando se conoce la triste noticia.

Pero no se ha ido, ni lo hará, sus cenizas lo siembran, su obra, lo inmortaliza. “Soy un hombre del mar, de la playa, que se para en la orilla y tiene todo el firmamento por delante”, diría anunciando el para siempre. La lente de Luis Brito ha captado todo pero lo capturado nos lo da -como el mar que todo lo regresa- para que salgamos a flote.

 

 

 

Ramón Lepage-Iglesia de San Franciasco, Semana Santa

 

 

Desde el 7 de Junio se celebrará la exposición, Planeta Gusano,un sentido homenaje a Luis Brito, gracias a la iniciativa de amigos cercanos,

Desde el 7 de Junio el Ateneo de Caracas, la Fundación Luis Brito y algunos  amigos cercanos de Brito,  le rinden un merecido homenaje al reconocido fotógrafo venezolano Luis Brito, Premio Nacional de Fotografía (1996), conocido entre sus amigos como “El Gusano”.

Esta iniciativa, pretende acercarse a su dimensión crítica, irreverente, cuestionadora y humorística que lo caracterizaba, con el fin de recordarlo compartiendo sus gustos, sus pasiones, sus hábitos, sus inquietudes, etc,  que puedan proyectar parte de su mundo particular, parte de ese Planeta Gusano.

Luis Brito nació el 5 de enero de 1945 en Río Caribe, estado Sucre. Inició estudios en la Escuela Técnica Industrial Luis Caballero Mejías de Caracas en 1959. En 1964 estudia cine con Antonio Llerandi, en el Ateneo de Caracas. Hacia 1970 comienza a realizar fotografías con Vladimir Sersa y trabaja en el Departamento de Fotografía del Inciba, el cual llega a dirigir hasta 1975.

Formó parte del “El Grupo”, asociación libre que documenta fotográficamente el país. Trabajó como fotógrafo en revistas como Imagen, Escena y Papel Literario y fue jurado en Salones de Fotografía nacionales e internacionales. Fue Premio Nacional de Fotografía 1996. Su obra se destaca por tener una profunda sensibilidad social y humana.

Entre los premios obtenidos por Brito podemos destacar: en 1971, Segundo Premio del VIII Salón Nacional de Arte Fotográfico, Foto Club Caracas, en 1978, Segundo Premio, XII Salón Nacional de Arte Fotográfico, Maracaibo, en 1985, Tercer Premio Conac de Fotografía Luis Felipe Toro, Caracas, en 1986, Premio a la Calidad y al Desarrollo, Festival Internacional de Arles, Francia y en 1996 Premio Nacional de Fotografía, Caracas.

Un equipo integrado por la Fundación Luis Brito, el Ateneo de Caracasy algunos de sus amigos más cercanos, realizará la selección y diseño de la exposición.

La exposición se llevará a cabo hasta el 12 de Julio en el Ateneo de Caracas. La entrada para poder apreciar esta muestra será libre de lunes a viernes, en un horario comprendido de 11:00 am a 5:00 pm  y domingos, de 11:00 am a 2:00 pm.

 

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Planeta Gusano

Un homenaje a Luis Brito en el Ateneo de Caracas
del 7 de junio al 12 de julio de 2015

Los amigos de Luis Brito queremos recordarlo compartiendo sus gustos y pasiones.
La idea es reunir objetos, recetas, cartas, regalos, fotografías que representen ese mundo encantador, especial, lleno de gracia que uno podía descubrir con él. Además, queremos mostrar la dimensión crítica, irreverente, cuestionadora y combativa que lo caracterizaba.

Para esta exposición homenaje convocamos a los amigos a realizar sus aportes.

Los que deseen participar deberán:

1. Tomar una foto del objeto o fotografía que proponen como parte del homenaje.

2. Acompañar la imagen con un texto de un párrafo que cuente la razón del aprecio, significación y valor sentimental.

3. Enviar la foto en baja resolución y el texto al correo electrónico planetagusano811@gmail.com hasta el miércoles 27 de mayo.

Un equipo de la Fundación Luis Brito y el Ateneo de Caracas realizará la selección y diseño de la exposición.

¡Te invitamos a compartir algún recuerdo valioso que conserves del Planeta Gusano!

 

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