El domingo 20 de julio, PÁJARO inaugura su muestra EL TIEMPO DEL RETORNO en el Ateneo

Pájaro 2
 
 
Pájaro. El tiempo del retorno
 
            Lo imaginario no solo posee un tipo de densidad que logra producir efectos en la realidad, a lo imaginario también le es propio un tipo particular de temporalidad. Esa temporalidad consiste en la coincidencia de la inmediatez de la percepción con la infinitud de la contemplación. En el mundo clásico el tiempo se decía al menos en dos sentidos; como chronos, el tiempo lineal y determinado donde ocurren las cosas, y como kairós, el tiempo del ocurrir mismo, el tiempo interior al acontecimiento, el tiempo del atinar, del descubrir, del momento oportuno; en fin, el tiempo del obrar. Este segundo sentido del tiempo es el que se encuentra en “El tiempo del retorno”.  A decir verdad, lo encontramos dos veces, una primera vez como la obra misma que acierta, en su energía,  con algo que no podría ser descubierto de otra manera, y una segunda vez como la oportunidad de llegar al lugar del cual, no obstante, nunca se ha salido: el cosmos, el universo.
CUENTOS-WEB 300 S.jpg Pájaro
 
            Retornar, por su parte, no sólo significa regresar, sino volver a mirar. En estos cuadros nos encontramos así con la “oportunidad” de volver la mirada al lugar fundamental de la existencia. Hace unos años escribíamos sobre la obra de Pájaro en estos términos: “Pájaro es uno de esos artistas donde la locuacidad estéril del ‘mundo del arte’, junto a su hiperconceptismo, debe callarse, para dejar aparecer una elocuencia superior. La elocuencia sencilla, urdida solo de espacios conjeturados por el afecto de un horizonte mejor para el hombre. Cada obra suya es la posibilidad de un mundo nuevo, cargado de símbolos que son las pistas de un camino posible. Recorrer ese camino es recorrer también el misterio de la existencia.”[1]  
BODEGON-WEB 300 Pájaro
            Esa idea tiene hoy en día mucha más fuerza, pues su obra pictórica no cesa de transformarse en un camino de iniciación a los misterios de la creación por medio de la contemplación estética. Pero más allá de ello, en “El tiempo del retorno”, descubrimos también un ir más allá del simbolismo hacía la pura expresividad de la figura en su autonomía con respeto al significado. En otras palabras, no interpretamos ya únicamente el símbolo o el concepto, sino la forma en la figura; forma que desborda el espacio del cuadro para convertirse en una pista, en un indicio, en una estela que nos haga transitar por el infinito mismo, donde, además, nos encontramos siempre de un modo inevitable. De allí que aquí sean tan significativas dos figuras que se repiten siempre, el pez y la rosa. El pez, aquel animal que sabe nadar en la inmensidad de lo profundo, y la rosa, la flor que representa la totalidad del mundo según la sabiduría alquímica.  El pez y la rosa son también las figuras místicas del Cristo y la Virgen, formando la unión inmanente  del mundo de la vida cotidiana y el universo de lo extraordinario, del mundo conocido y del cosmos infinito. Mundo humano e inmensidad cósmica se conjugan en estos trabajos de Pájaro bajo el signo de lo sensible, como dando a entender que el “tiempo del retorno” es también el tiempo de la segunda venida de Dios en el mundo, pero no ya bajo la imagen de un ser superior, sino en lo más íntimo del ser humano, en el tiempo como existencia y en la existencia como el refugio del alma en el universo.    
 
Erik Del Bufalo
 
[1] Erik Del Bufalo, “Las lágrimas de los grillos” in Jonatan Alzuru (comp.),Fragmentos de un hacer, Bid & co.  editor, Caracas, 2010, p. 225 
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TIEMPO DEL RETORNO DE PÁJARO

Se trata de una selección de 35 pinturas de este artista que ha señalado otros caminos en la plástica nacional. 

Pájaro, uno de los creadores más singulares de la plástica nacional, regresa al ámbito expositivo con Tiempo del retorno, una selección de 35 trabajos al oleo, en los que podemos apreciar los resultados recientes de una obra de profundas raíces espirituales.

En esta ocasión, el artista parte del concepto de que la acción más importante del ser humano en estos momentos es la búsqueda y retorno al centro, nuestro hogar. “Tiempo del retorno, explica, apunta hacia ese concepto, no para ilustrarlo, sino para darle vida y conciencia”.

Las obras de Pájaro –escribe Vicente Velasco–  toman mágicamente la figura de exquisitos espejos que nos invitan a reconectarnos con nuestra esencia, aquello de lo que nos hemos apartado, pero que siempre ha estado dentro de nosotros mismos y que al mismo tiempo está en todas partes. Las obras se encargan, a modo de guía espiritual, de ponernos en el camino de regreso al hogar”.

Para Pájaro, “la historia ha estado llena de retornadores o peregrinos. La diferencia radica –dice– en que las fuerzas de la inconsciencia son hoy tan abrumadoras, que las personas deberían tomar conciencia de ese hecho y constituir una especie de monasterioglobaldonde juntos puedan inspirarse y mantenerse despiertos”.  

Después de educarse en Europa, Pájaro regresa a Venezuela en 1974, donde expone por primera vez en el Salón de Pintura del Concejo Municipal de Caracas 1977, en el que obtiene Mención Honorífica. Pero es en el Salón de Jóvenes Artistas de Cantv donde, en 1979, revela lo que serán las características de su pintura, a la que cierta crítica calificó como “surrealista”, vinculándola con René Magritte por su libre asociación de ideas y su técnica impecable.

Más allá del aspecto onírico de su obra, el artista refleja una necesidad de manifestar la animidad humana, un interés que nació de las enseñanzas místicas universales y la práctica de la meditación desde 1975, pero solo llegó a concretarse plásticamente en 1985. Diez años más tarde, reafirma su separación del surrealismo y la búsqueda exhaustiva de la metarrealidad, a través de la pintura al óleo y la escritura.

A lo largo de su trayectoria, esta obra ha recibido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Entre otros, el Premio Hermógenes López del XL Salón Arturo Michelena (1982); Premio de Pintura del Salón de Jóvenes Artistas (1983); Primer premio de la “Viena Art Society”en Washington (1984); Gran Premio Christian Dior de Artes Visuales (1987), y segundo premio del Salón de Pintura Metro de Caracas (1989).

“Tiempo del retorno–advierte el crítico Erik Del Búfalo en la presentación – es también el tiempo de la segunda venida de Dios en el mundo, pero no ya bajo la imagen de un ser superior, sino en lo más íntimo del ser humano, en el tiempo como existencia y en la existencia como el refugio del alma en el universo”.

La invitación para disfrutar de esta pintura de profundo contenido espiritual es este domingo 20 de julio, a partir de las 11 am, en los espacios expositivos del Ateneo de Caracas, Av. La Salle, Qta. La Colina, Urb. Colinas de Los Caobos, subida a Venevisión.

Hay cafetería, estacionamiento y vigilancia privada.

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