Eli Tolaretxipi leerá sus poemas en el Ateneo y será presentada por Joaquín Marta Sosa, el domingo 6 de julio, a las 11 am

Eli Tolaretxipi leerá sus poemas en el Ateneo y será presentada por Joaquín Marta Sosa, el domingo 6 de julio, a las 11 am

LA POESÍA ORIGINALÍSIMA DE ELI TOLARETXIPI

Eli Tolaretxipi (San Sebastián-Donostia, España, 1962) es una poeta hecha y derecha, esencialmente definitiva a pesar de que libro a libro su poética se ahonda, adquiere nuevos trazos y, prevalida de un lenguaje directo, sin florituras, creando una insólita empatia entre lo narrativo y la lírica, trasiega por enigmas siempre dispares y jamás expeditos.

Así se muestran los cuatro poemarios que ha publicado desde 1999, fecha del primero, Amor Muerto – Naturaleza Muerta, siguiendo con Los lazos del numero, El especulador y, ahora Edgar. En cada uno de ellos su poesía se afana en oficiar desde un ojo penetrante y obsesivo y una conciencia dispuesta a dejarse llevar por lo fragmentario, por el caos, como precio para recorrer el laberinto del mundo y poner alguna luz en él.

Es una escritora que ha cultivado especialmente el territorio de la poesía en lengua inglesa, traductora reconocida de poetas como Sylvia Plath, Elizabeth Bishop, Patti Smith, Tess Gallagher y Menna Elfyn. Y, a su vez, ella ha sido traducida al inglés por Phillip Jenkins, al italiano por Sara Zanghi y al francés por Marie-H Desestré.

Su poesía, peculiarmente original, persiste en abordar el entrecortado perfil del mundo sin ignorar la precariedad de las manos que lo abordan. Su voz nos aporta la vida circundante, sus objetos, sus relaciones, los cuerpos, las sensaciones y sentimientos, desde un lenguaje preciso, sumario, delineado a la manera de un cuadro o una fotografía. Así, la suya es una poesía desde el ojo que percibe e ingresa de modo táctil en la existencia. Ha sido invitada a festivales internacionales de poesía a lo largo del mundo: Haifa (Israel), Festival Internacional de Poesía en las Olimpiada de Londres 2012, Santa Fe y Buenos Aires( Argentina), Kyng’s Lynn (Gran Bretaña) y Lodéve (Francia), así como en Québec (Canadá) y en Salerno (Italia).

En cada uno de esos eventos ha dejado claro que su poesía indaga en el límite, en el más allá de las apariencias, por caminos donde la palabra simula firmeza, solidez, indubitabilidad, pero de su fondo emergen trazos enigmáticos, huellas del misterio, luz que intenta iluminarse a sí misma, límites que incluso al superarse no es seguro que lo hayamos logrado. Dos de sus versos lo explicitan: Quiere que lleguemos al límite / Pero qué límite.

Poemas suyos han sido incorporados, hasta la fecha, a diecisiete muy variadas antologías, en diversos países y lenguas (inglés, francés, italiano, portugués, hebreo y, naturalmente, español), de las que destacamos: Voces del Mediterráneo, Metamorfosis, Poesía Vasca Contemporánea y Sha’ar Antología de poetas Amor y Odio. En el conjunto de sus poemas seleccionados para esas antologías, destaca, así lo ha señalado una de la estudiosas de su poesía, su lengua “astillada y seca” sustentando las imágenes, de enorme plasticidad, en una suerte de caos donde el cuerpo, los objetos, el amar, y una cierta pulsión hipnótica que se crea y recrea en la historia de todo para, desde el afuera, aproximarse a la propia.

Y ahora, en Fundavag Ediciones, se publica el más reciente de sus poemarios, Edgar, donde se reafirman y renuevan los perfiles de su recorrido poético en la década y media transcurrida desde su primer poemario.

En esta obra, inspirada en temas, pero sobre todo en las atmósferas propias de la narrativa de Edgar Allan Poe (de allí su título), se hace mucho más poderoso el sello de la confesionalidad, la percepción de lo intrincado de las apariencias y la presencia de lo femenino, de la intensidad del eros gracias, de nuevo, a una construcción esencialmente poético-narrativa, que emplea una palabra clara y echa mano a una fundamentación poética que apela al delineamiento preciso y a los puntos de fuga desde los que se retorna al punto de partida, al origen de las percepciones. Fernando Savater, autor de la nota sobre este poemario que va en la contraportada del mismo, señala que así como en Poe encontramos la insistencia vigilante en el enigma, en la razón que lo afronta y a veces resuelve, en estos poemas de Eli Tolaretxipi, si bien Poe es el punto de ignición, de partida, lo sustancial es que se va más allá gracias de él, para conquistar una conciencia lúcida a partir de un lenguaje reservado y a la vez revelador.

Probablemente sea en Edgar, un poemario sobresaliente desde cualquier perspectiva, donde observamos que la poética de Eli Tolaretxipi se crea desde una intensa confrontación entre la conciencia intelectual, racionalizadora, y el ojo táctil, el que avizora y se estremece en su mirar, al tiempo que el corazón pone a rodar la sangre con las sensaciones, las emociones, los sentimientos y, al final, con los misterios, con el enigma que subyace en todo intento de conocer desde la razón impregnada de intuiciones y de emociones y desde el corazón abordado por la mente.

La de Eli Tolaretxipi, cuya obra poética y de traductora ya conocíamos gracias a sus colaboraciones publicadas en el diario caraqueño TalCual, especialmente en Edgar viene a ser poesía exquisitamente perturbadora y desafiante, igual que la vida y el mundo que la rodea y donde se asienta, pues la autenticidad de su poesía, en absoluto tentada por lo lúdico, consiste en: Calentar el corazón, / refrescar los pulmones / expresan lo mismo: / cierta claridad, / cierta aspereza / cerca de esa cavidad / que contiene la sangre, / la tinta, las lágrimas.

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